Vida
Muy preocupado por los derechos humanos, fue el primer político que hablo en la Academia de Derecho contra la esclavitud de los negros, siendo obra suya la abolición de los azotes en las escuelas.
Muy odiado por los absolutistas, en la noche del 3 de noviembre de 1813, fue atacado a la salida de las Cortes por sus enemigos políticos, quedando malherido. Retirado en Mora de Rubielos por su mala salud, fue apresado por orden de Fernando VII, ordenándose su traslado a Zaragoza, que se inició, pese a la advertencia del médico de que no sobreviviría al viaje. En efecto, murió en su pueblo natal el 3 de julio de 1814.
En 1823 una partida realista desenterró y quemó sus restos; como reparación a ese hecho, Isabel II concedió en 1849 a su viuda una pensión y el título de condesa de Antillón.
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