El atlas de España y sus posesiones de ultramar
En 1844 marchó a Argelia como agregado militar. En 1846 fue destinado a la Dirección General de Ingenieros y comenzó a colaborar con Madoz en la publicación de su Diccionario Geográfico, encargándose de la confección de los mapas complementarios, que formaron el «Atlas de España y sus Posesiones de Ultramar» (1848-1880), del que se publicaron 46 hojas, de la más alta calidad. Estos mapas fueron labor de síntesis, en la que se aunaron todas las obras válidas anteriores a levantamientos nuevos y triangulaciones de apoyo. Están realizados a escala 1/200.000, excepto Canarias, a 1/280.000. Hasta la aparición del Mapa Topográfico Nacional fueron la mejor cartografía española, destacando en ellos el cuidado por la toponimia, mucho más fiel que en las obras posteriores. Su Plano de Madrid a escala 1/5.000, de 1848, fue declarado Oficial de la Villa por su calidad, superior a la de todos los anteriores.
Tuvo muchas dificultades para el empleo de los levantamientos realizados por el Estado Mayor, a causa de la actitud enemistosa del general D. Laureano Sanz y Soto, recurriendo en cambio con frecuencia y facilidad al Dépot de la Guerre de París, para calcar mapas realizados por el ejército francés durante la Guerra de la Revolución, la de Independencia y la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis.
En 1855 hizo un Proyecto de las líneas generales de navegación y ferrocarriles en la Península Española, al que acompaña un mapa a 1/3.000.000 (40 x 30), que tuvo influencia en las construcciones posteriores.
Excedente en el Ejército desde 1846, desempeñó numerosos cargos oficiales de organización en materia cartográfica. Perteneció a la Comisión Estadística General del Reino, trabajando en la publicación de su primer Anuario en 1859, y además en la «Reseña Geográfica, Geológica y Agrícola de España», obra escrita en colaboración con Francisco de Luján y Agustín Pascual. |