Comisión Corográfica: un legado invalorable
En 1849, Agustín Codazzi continúa su labor de cartógrafo, pero esta vez en la Nueva Granada (Colombia). El entonces presidente Tomás Cipriano de Mosquera, le propuso hacer un trabajo similar al de Venezuela. Codazzi se comprometió en seis años, a realizar una descripción completa del país y levantar un mapa corográfico de cada una de las 36 provincias en que estaba dividido el país en ese momento. Además, después de cada expedición debía presentar un informe sobre el curso de los ríos, caminos, puntos militares, etc.
Codazzi contó con varios especialistas a su cargo, quienes formaron en 1850, la Comisión Corográfica. Esta comisión tuvo como objetivo registrar los recursos naturales de la Nueva Granada, la topografía, el clima, el relieve, la geografía humana, y en especial hacer la cartografía de todo el país. Para emprender esta obra, Codazzi contó con Manuel Ancízar, político, escritor, periodista y profesor colombiano, quien se expresaba del italiano como “mi compañero de viaje que me reunía en el acto de cerrar su cartera en que sin detener la marcha, apuntaba sus observaciones y fijaba las bases de nuestras futuras tareas”.
Cuenta el sociólogo e historiador colombiano, Efraín Sanchez, que “en su primera etapa la Comisión Corográfica exploró las provincias que hoy componen los departamentos de Boyacá, los dos Santaderes, Antioquia, Chocó y Nariño, finalizando con Panamá. También se realizó una expedición internacional con la participación de Inglaterra, Francia, Estados Unidos y la Nueva Granada para determinar si era posible abrir un canal interoceánico por el istmo del Darién”. Esta expedición permitió a Codazzi determinar “con admirable visión futurista, dónde cuándo y por quién se abriría el Canal que ha unido a los dos océanos”.
En 1854, la Comisión Corográfica continúa su trabajo, estudiando los actuales departamentos del Valle, Cauca, Meta, Casanare, Arauca, Caquetá, Huila, Tolima y Cundinamarca. Una vez que finaliza sus operaciones topográficas en la región central y sur de Colombia, en 1858 comienza a trabajar en la parte norte, descendiendo por el río Magdalena hasta la laguna Zapatosa y río César. Sin embargo, no pudo continuar con su labor ya que en 1859 le sorprendió la muerte en el pueblecito Espíritu Santo, que actualmente se llama Codazzi, ubicado entre Chriguaná y Valledupar, región fronteriza con Venezuela.
No obstante, la Comisión Corográfica continuó trabajando y después de 40 años se llegó a publicar el último de sus mapas. Asimismo, dejó una de las más “bellas colecciones de pintura de su tiempo en América Latina, el Álbum de Antigüedades y Costumbres Nacionales”, que guarda actualmente la Biblioteca Nacional de Colombia.
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Geógrafos colombianos coinciden en afirmar rotundamente que la Comisión Corográfica dejó un legado incalculable y la contribución de Codazzi en la elaboración del mapa colombiano fue notable. “Sus mapas fueron los oficiales hasta 1941, cuando terminaron de publicarse los elaborados por la Oficina de Longitudes, antecesora del Instituto Geográfico Agustín Codazzi. En 10 años de exploraciones Codazzi logró, con métodos ingeniosos y adaptados a las condiciones físicas, económicas y culturales de Colombia, un resultado semejante al que obtuvieron después de 120 años de labores los científicos de la Académie Royale de Francia.”
Su aporte a la geografía venezolana y colombiana ha sido más que importante. Ambos países destacan su labor y conservan numerosas obras con recelo y orgullo nacional. Para rendir honor al geógrafo italiano, el Instituto Geográfico de Colombia lleva su nombre y diversas asociaciones sin fines de lucro, destinadas a resaltar la importancia de la geografía o naturaleza se encargan de mantener presente el legado de este incasable ilustrador de una América Latina del siglo XIX. |